1-1
Análisis post-partido · Jornada 34
El muro y la insistencia
Un empate
que duele
34% de posesión, 0.71 xG y la Ponferradina dominando el partido. El Tenerife no encontró el camino pero tampoco se rindió.
Los números no mienten, aunque a veces cuenten una historia incómoda.
El Tenerife viajó al Toralín con un plan claro frente a un rival que, en su casa, iba a dominar el balón, mover al rival,
generar superioridades posicionales y castigar cuando el Tenerife perdiera la referencia
defensiva. Y durante largos tramos del partido lo consiguió con solvencia.
382 pases frente a los
172 del Tenerife son una diferencia abismal
que refleja dos formas completamente distintas de entender el juego.
El Tenerife, por su parte, apostó por la verticalidad y la intensidad física
para contrarrestar ese dominio. Sin balón, con bloque bajo y transiciones rápidas.
El problema es que cuando el rival controla el tempo, las transiciones escasean.
El equipo de Cervera generó 0.71 xG,
la cifra más baja que refleja el escaso peligro real creado salvo en acciones aisladas.
La Ponferradina, con 1.47 xG,
mereció más en términos estadísticos.
Y sin embargo, el partido acabó en empate. Porque en el fútbol, a veces,
la resistencia también es un mérito.
Estadísticas generales del partido
El partido en números: dominio local ponferradino, resistencia visitante
TEN: 172 pases
PON: 382 pases
TEN: 10 tiros
PON: 9 tiros
TEN: 3 paradas
PON: 2 paradas
TEN: 47% aéreos
PON: 46% aéreos
TEN: 31% duelos
PON: 40% duelos
El único estadístico donde el Tenerife igualó o superó a la Ponferradina fue en los
tiros totales (10 vs 9) y en los duelos aéreos (47% vs 46%).
En todo lo demás — posesión, pases, regates, duelos en el suelo — la Ponferradina
fue superior. El empate es un resultado generoso para el Tenerife, que salió del Toralín con un punto gracias al orgullo
blanquiazul y la pegada en los momentos clave evitaron la derrota.
Si hay un nombre que resume la aportación del Tenerife en este partido, ese es
Dani Fernández. El centrocampista firmó el gol del empate y fue el jugador
blanquiazul más activo en términos ofensivos con 0.22 xG
y un 80% de precisión en sus pases.
En un equipo que generó poco, él fue la excepción. El disparo que terminó en gol
fue exactamente el tipo de jugada que el Tenerife necesitaba: vertical, directa y sin complejos.
En el capítulo defensivo, la figura destacada fue Anthony Landázuri,
que completó un partido sólido con 89% de pases precisos,
5 acciones defensivas y
9 duelos ganados. El central ecuatoriano
fue el más fiable en una línea defensiva sometida a presión constante.
Por parte de la Ponferradina, Andoni López fue una auténtica pesadilla
para la defensa blanquiazul con 7 acciones defensivas
y 18 duelos totales, 14 de ellos en el suelo.
Físicamente arrollador. Y Iván Chapela fue el jugador con más peligro
generado con 0.51 xG — el máximo individual del partido —
y 15 duelos ganados.
Enric Gallego peleó cada balón como siempre.
20 duelos totales, 12 de ellos aéreos.
El trabajo sucio que no sale en el marcador pero que mantiene vivo al equipo.
Un punto que sabe a poco
El Tenerife no jugó bien. Hay que decirlo con claridad. Con el 34% de posesión
y apenas 0.71 xG generados, el partido fue de la Ponferradina durante largos
tramos. Pero el fútbol premia también a quien no se rinde, y el equipo de Cervera encontró
el empate en uno de los pocos momentos en que llegó con claridad al área rival.
El dato que más preocupa no es el resultado. Es la incapacidad para generar juego asociativo
cuando el rival presiona con orden. 172 pases en 90 minutos es una cifra
muy baja para un equipo que necesita los tres puntos en las próximas jornadas para
certificar el ascenso matemático.
Lo bueno: el punto se suma. La ventaja sobre el Celta Fortuna se mantiene. Y Dani Fernández
demostró que tiene gol cuando el equipo lo necesita. Ahora toca reponerse y
mirar a Barakaldo.